Jazz en Red ya está en marcha. Y lo hace con cifras que explican su ambición: 10 conciertos, 38 músicos, 9 comunidades autónomas y 10 ciudades. Un proyecto piloto que nace con la idea de convertirse en una red estatal estable para el jazz español y que se presentó en Madrid con un mensaje claro: el talento existe, lo que falta son estructuras para que circule.
Un circuito que antes no existía
La primera edición de Jazz en Red conecta territorios, asociaciones, salas y públicos. No es un festival al uso: es un circuito cooperativo donde cada ciudad aporta su escena y recibe la de las demás. La movilidad de los músicos, la creación propia y la llegada a nuevos públicos son la base del proyecto.
El objetivo declarado es crecer: incorporar progresivamente más asociaciones, ampliar el número de conciertos y consolidar una estructura que fortalezca el tejido profesional del sector.
El asociacionismo como motor
Detrás del proyecto hay una red de asociaciones que llevan años trabajando en sus territorios. Jazz en Red les da lo que les faltaba: un marco común para cooperar y visibilizar su trabajo fuera de su comunidad.
En esta primera etapa, el proyecto cuenta con la colaboración de las asociaciones participantes y el apoyo de SGAE, AIE y Fundación SGAE, con la coordinación de AMA. Una alianza poco habitual entre sector profesional, entidades de gestión y fundaciones que demuestra que la cooperación funciona cuando hay un objetivo compartido.
Programación con criterio, no con relleno
Programar jazz no es llenar un cartel. La selección de proyectos responde a criterios concretos:
• Presencia femenina
• Promoción de artistas jóvenes
• Representación territorial
• Propuestas intergeneracionales
• Buenas prácticas de contratación artística
Y a una idea que atraviesa toda la programación: el jazz contemporáneo se entiende de muchas formas. Los proyectos seleccionados incorporan autoría propia, nuevas tecnologías, electrónica, experimentación e influencias culturales y musicales muy diversas. Es un género que se define, precisamente, por mezclarse.
La música en directo es insustituible
Uno de los debates más interesantes de la presentación fue la relación entre oferta artística y creación de públicos. Existe la percepción de que hay mucha más música que demanda, pero los responsables del proyecto apuntaron a otra causa de fondo: la falta de espacios y escenarios estables donde esa oferta pueda desarrollarse.
Porque sin salas no hay circuitos, y sin circuitos no hay públicos nuevos. «La música en directo es insustituible», se destacó durante el acto, reivindicando el encuentro directo entre músicos y público. Jazz en Red quiere facilitarlo: que proyectos de distintos territorios lleguen a públicos nuevos y que las salas incorporen propuestas que, solas, lo tendrían mucho más difícil.
Un cierre musical que lo dijo todo
El acto terminó como mejor se cierran estas cosas: con música. El pianista Alejandro Huelves, participante en esta primera edición, interpretó «Canción del agua», su propia composición, acompañado por Darío Guibert al contrabajo y César Frías a la batería.
Después llegó el momento más bonito del encuentro: Huelves dio paso al pianista Gabriel Peso, quien cerró con «You’ve changed» (Carl T. Fischer). Improvisación y creación en directo como broche final. Un final coherente con todo lo que se había contado: el jazz se entiende tocándolo.
Lo que viene
Jazz en Red nace para conectar territorios, músicos, asociaciones, salas y espectadores, y convertir esa conexión en una red estable para el presente y el futuro del jazz en España. El paso ya está dado. Ahora queda lo difícil: que la red crezca y no se quede en un único año.
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